
Ya han pasado los días de vacaciones y han sido con el tiempo muy revuelto, la amenaza de temporal en el Pirineo que pronosticaban para el fin de semana pasado, apareció con retraso el domingo por la noche cuando ya estábamos en casa. Me hacía mucha ilusión ver Jaca cubierta de nieve, pero vino justito cuando yo no estaba ya; ahora que tengo tiempo, me toca adaptarme a los demás que todavía tienen que ir a trabajar, en fin, que las circunstancias mandan...
Estuvimos en Candanchú el sábado y estaban las pistas a tope, nevaba ligeramente, aunque la temperatura no era muy baja. Me tuve que contentar con hacer unas cuantas fotos del paisaje nevado (por cierto que casi todas desde el coche). Han sido unos días muy tranquilos aunque no ha habido oportunidad de dar esas largas caminatas por el monte que tanto me gustan, llovió casi toda la semana y los caminos así, están inpracticables. La ciudad en general, estaba a tope sobre todo a partir del viernes, caminar por la calle Mayor era ir sorteando a la gente para no tropezar; parecía que todo el mundo se había dado cita en esa calle y a la misma hora. Donde mejor se estaba era en casa al calor de la chimenea, leyendo un buen libro. Me pasé dos días mirando al cielo a ver cuando venía la nieve, pero lo único que veía es como pasaban unas nubecitas en medio de un reluciente sol; solo el domingo en la mañana vi un fenómeno curioso, en medio de un día reluciente y con un sol magnífico, caían de alguna nube unos copitos de nieve minúsculos que cuando tocaban el suelo se volvían agua; aunque a las tres de la tarde cuando volviámos a Zaragoza, nada presagiaba lo que en la noche iba a caer. Otra vez me he quedado sin hacer fotografías de Jaca nevada, espero que otra vez tendré oportunidad de ello.

Estuvimos en Candanchú el sábado y estaban las pistas a tope, nevaba ligeramente, aunque la temperatura no era muy baja. Me tuve que contentar con hacer unas cuantas fotos del paisaje nevado (por cierto que casi todas desde el coche). Han sido unos días muy tranquilos aunque no ha habido oportunidad de dar esas largas caminatas por el monte que tanto me gustan, llovió casi toda la semana y los caminos así, están inpracticables. La ciudad en general, estaba a tope sobre todo a partir del viernes, caminar por la calle Mayor era ir sorteando a la gente para no tropezar; parecía que todo el mundo se había dado cita en esa calle y a la misma hora. Donde mejor se estaba era en casa al calor de la chimenea, leyendo un buen libro. Me pasé dos días mirando al cielo a ver cuando venía la nieve, pero lo único que veía es como pasaban unas nubecitas en medio de un reluciente sol; solo el domingo en la mañana vi un fenómeno curioso, en medio de un día reluciente y con un sol magnífico, caían de alguna nube unos copitos de nieve minúsculos que cuando tocaban el suelo se volvían agua; aunque a las tres de la tarde cuando volviámos a Zaragoza, nada presagiaba lo que en la noche iba a caer. Otra vez me he quedado sin hacer fotografías de Jaca nevada, espero que otra vez tendré oportunidad de ello.


